Sennheiser Orpheus, los audífonos más caros del mundo

Por Alex Casamor alexcasamor 13 de noviembre 2015

Con un precio de $55,000 dólares, la marca presenta el mejor sistema para escuchar música del momento

Los primeros audífonos Sennheiser Orpheus HE90 de 1991 son considerados ampliamente como los mejores jamás producidos. Su calidad de sonido, derivada de un complejo sistema electroestático (explicado más adelante), presume de ser la más fidedigna y pura en existencia. Además, su exclusividad radicaba en que sólo existían 300 unidades a un precio de $16,000 dólares. Ahora, el diseñador jefe de la marca, Alex Grell, ha decidido relanzar este increíble producto y modernizarlo para crear el mejor sistema de sonido para melómanos de la tierra: el renacimiento del mítico Orpheus.

Los que lo han probado en Londres ya han hablado maravillas de su calidad y su diseño. No es para menos, todo el sistema está integrado en una placa de mármol de Carrara italiano, especialmente seleccionada a dedo por su diseñador, y toda la interfaz parece sacada de una película de ciencia ficción. Al encenderlo, los botones salen automáticamente, después los tubos de vacío y, finalmente, los ergonómicos audífonos con amplificador integrado.

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Lo que diferencia a los audífonos electroestáticos de cualquier otro dinámico es que el sonido no se genera a través de la conversión del voltaje de audio a un imán integrado que vibra contra un diafragma, sino que el sonido se genera en una película de metal ultra-delgada (2.4 micrones de ancho) que no vibra contra nada. Así se genera directamente el sonido en tu oído y resulta en una claridad extrema.

Los 8 tubos de vacío con los que cuenta son capaces de procesar cualquier tipo de impulso, pero son extremadamente susceptibles a las vibraciones o al sonido externo. De ahí que se encuentren suspendidos en mármol para compensar, añadiendo materiales como cables de cobre con plata, la delgada película de platino y aluminio.

Es por eso que es algo normal que cada uno tarde 400 horas en ser construido a mano por los ingenieros de la marca de la familia Sennheiser (sí, está controlada por una familia) y que sólo se puedan producir 250 unidades al año. Su precio ronda los exorbitantes $55,000 dólares, pero quizás eso es lo que vale el mejor sonido del mundo. Sólo nos queda pensar qué álbum escucharíamos con la potencia de un coro celestial. Probablemente a cualquier músico de esta lista.

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